domingo, 20 de noviembre de 2011

Fernando Lugo en la recta final

Ya sea por impeachment o por una simple razón cronológica, el final del mandato del cura Fernando Lugo se acerca a pasos agigantados

Dijo Sylvia Plath que la única forma de nunca decepcionarse es no esperando nunca nada de nadie, y el consejo hubiera sido muy útil a quienes creyeron y esperaron un cambio de la mano del marxista y bolivariano “obispo de los pobres” Fernando Lugo.
Desde la llegada al gobierno de este supuesto salvador de la patria que nunca fue tal, de la mano de unos usurpadores que se autodenominan “sociedad civil” instalados en ONG cuya industria es la miseria del Paraguay, promocionados por la prensa venal y sufragados por intereses extranjeros a la región, en el país no ha dejado de agudizarse el tráfico de influencias, la inconsecuencia entre gesto y palabra, el clientelismo, el prebendarismo, el nepotismo y todos los vicios heredados del andamiaje político pre existente, montado por los colorados.
Para colmo de males, éstos siguen dominando los cargos claves e influenciando en la administración del gobierno como si nada hubiera ocurrido el 20 de abril del 2008. Quienes hablan de “retomar el poder” primero deberían haberlo abandonado, algo que nunca sucedió.
El reciente nombramiento del fiscal general del Estado Francisco Javier Díaz Verón, conocido colorado integrante de la corriente del favorito para ganar en el 2013, Horacio Cartes, es un buen ejemplo. La falta de coherencia tampoco ha sido una virtud destacable del gobierno del “cambio”-
Luego de tanta propaganda izquierdista, de auto proclamarse el "obispo de los pobres" marxista y chavista, finalmente Fernando Lugo se jugó por la ultraderecha, afirma senador.

Tanto Lugo, como Camilo Soares y Sixto Pereira son unos inconsecuentes, pues se jugaron por un fiscal del sector más conservador de la derecha colorada, indicó el senador liberal Miguel Abdón Saguier. “La verdad es que no encuentro motivos válidos para que Lugo y sus colaboradores socialistas se jueguen tanto por Javier Díaz Verón, que fue elegido de las entrañas del movimiento Honor Colorado, liderado por el empresario Horacio Cartes”, señaló a la prensa el legislador.
“Me pregunto, cómo va a actuar alguien que fue elegido desde la ultraderecha. Quiero que alguien del Frente Guasu me explique eso, pues ese sector se jugó a muerte por el candidato cartista (en alusión a Horacio Cartes, líder del grupo político al cual pertenece el fiscal apoyado por Lugo)".
En la recta final de su mandato, la misma prensa que lo encumbró nos informa hoy que los parientes del “obispo de los pobres” que iría a moralizar la política del Paraguay saturó de sus amantes y parientes la administración pública del Paraguay. Sus sobrinos Sonia Beatriz Maidana, Fernando Lugo Martínez, Angel Pompeyo Maidana Lugo, Mirtha Maidana, Juan Guillermo Lugo, Félix Chavez Méndez, Waldino Acuña Lugo, Fidel Ayala Lugo, sus primos Delia Ramírez Lugo, Félix Zelaya Méndez, su yerno Luis Paciello Lacasa, su cuñado Rolando Alexis Carrillo, la nuera de su hermana Lourdes Rossanna Altamirano, la hermana de la nuera de su hermana Wilma Altamirano son conocidos ejemplos de cómo el 20 de abril de 2008 se “acabaron” en el Paraguay el nepotismo y la corrupción.

Una historia conocida

La historia del cura Fernando Lugo, quien con el prestigio de la iglesia católica a cuestas logró hacerse de la presidencia del Paraguay para implantar el chonguismo, zoqueterismo, clientelismo y prebendarismo en la administración pública, no es nada nuevo bajo el sol.
La historia de la iglesia católica recoge la memoria del Papa veneciano Eugenio IV, proclamado Sumo Pontífice en el año 1431. La carrera política de Eugenio, cuyo verdadero nombre era Gabriela Condulmer, había sido fulgurante. A los 24 años se había convertido en Obispo de Siena, a pesar de la repulsa de la clase política en dicha ciudad, contraria al nombramiento de un obispo extranjero. Poco tiempo después, Eugenio IV accedió al puesto de tesorero Papal, luego se convirtió en Cardenal de San Marcos y San Clemente, para posteriormente llegar a Cardenal de la Basílica de Santa María en Trastevere, antes de convertirse en Papa tras firmar con los demás cardenales un acuerdo que se parece bastante a los que suscriben los políticos paraguayos de nuestros días para sus alianzas electorales. El tratado consistía en que juraba distribuirse con ellos la mitad de las ganancias de la Iglesia, además de consultarles toda interrogante relacionada con las finanzas de la institución.
De todas maneras, la carrera política de Eugenio no hubiera sido tan brillante si no hubiera sido sobrino de su antecesor, el Papa Gregorio XII. Entre pontífices venecianos, la transmisión de tío a sobrino esta asegurada, dado que el sucesor de Eugenio fue a su vez su sobrino Pablo II, Papa de la Iglesia católica de 1464 a 1471.
La carrera del sobrino de Eugenio IV, cuyo nombre era Pietro Barbo, fue igualmente deslumbrante. A poco de ser nombrado su tío Papa, la carrera del futuro Pablo II inició su resplandeciente despegue, de forma similar al de los sobrinos del clérigo-presidente del Paraguay Fernando Lugo luego de los comicios del 20 de abril. De archidiácono de Bolonia, Pietro pasó a obispo de Cervia y Vicencia y finalmente, en 1440, fue nombrado Cardenal.
Cuando el sobrinazgo lo catapultó al Papado, Paulo intentó deshacerse de los funcionarios del Vaticano que tenían doble sueldo, mal que fue transmitido hasta nuestros días a los partidos políticos oficialistas, aunque su osadía provocó una ola de indignación entre los redactores de documentos papales. En 1466, los poetas y retóricos de la ciudad levantaron su voz de protesta y la represión no se hizo esperar. La peor parte se llevó el poeta Platina, quien fue dos veces encarcelado y torturado, peripecias que lo llevaron a vengarse escribiendo una interesante biografía sobre Paulo II, el Vital Pontificum. Gracias a ese tratado hoy sabemos que Pablo sostenía prácticas sodomitas y que su vanidad era tan grande que quiso adoptar el nombre de Formoso II (hermoso II).
Muchos otros Papas medievales criaban a sus hijos ilegítmos como sobrinos y les daban preferencia, elevando a la mayoría a cardenales de la iglesia, y a veces lograban perpetuar una dinastía papal. Calixto III, de los Borja, convirtió a dos sobrinos en cardenales y uno de ellos llegó a convertirse en el Papa Alejandro VI. El mismo Alejandro VI promovió al hermano de su amante Julia Farnesio como cardenal, el cual luego se convertiría en el Papa Pablo III. Este último Papa tampoco se privó de practicar el nepotismo al promover como cardenales a sus dos sobrinos (de catorce y dieciséis años).
Muchos de estos episodios de la historia sin duda que fueron ignorados por los estrategas de la Alianza Patriótica para el Cambio y por sus votantes que llevaron a la presidencia del Paraguay al Obispo Fernando Lugo. Si en algún momento imaginaron que el nepotismo, el clientelismo y tantas otras taras institucionales de la política paraguaya podían revertirse convocando a un mesías emergido de las carpas de la iglesia católica, demostraron un absoluto desconocimiento de la historia de las instituciones.
Pero ningún mal dura cien años. Afortunadamente, hoy el “fenómeno político” Fernando Lugo apenas si es un fiasco en la recta final. LAW

lunes, 14 de noviembre de 2011

LA INCÓMODA MEMORIA DEL MARISCAL LÓPEZ

www.diariosigloxxi.com/firmas/luisaguerowagner

La memoria del Mariscal Francisco Solano López sigue incomodando a la historia a gusto del imperialismo

El escritor inglés John Berger dijo alguna vez que en algunos casos extraños la tragedia de la muerte de un hombre completa y ejemplifica el sentido de toda su vida, algo que sin duda, sucede con el caso del Mariscal Francisco Solano López.

Es fácil comprender la contrariedad de quienes buscan escribir una memoria colonial ante la resistencia del mito paraguayo al significado de derrota donde lo quiso instalar el Poder, más aún ante hechos recientes en el norte de Africa, donde un jefe de estado fue entregado por un comando franco-británico a unos matones para que lo ejecuten de manera infamante.

El mismo desenlace buscan ahora escribir sobre el Mariscal paraguayo Francisco Solano López, ultimado el 1º de marzo en 1870 por orden expresa y confesa del general brasileño José Antonio Correa da Cámara, responsable de las fuerzas que atacaron Cerro Corá. El general brasileño consignó que "Intiméle orden de rendirse, cuando ya estaba completamente derrotado y gravemente herido, y no queriendo, fue muerto".

La misma versión historiográfica oficial brasileña admite que el jefe ordenó “Maten a ese hombre”.

La misma versión fue remitida al mariscal de campo Victorino José Carneiro Monteiro, comandante de las fuerzas del norte de Paraguay.

Si Solano López fue ultimado por un soldado paraguayo, como afirma la insólita versión que hoy se publicita desde medios vinculados a la embajada norteamericana y por historiadores de conocidos nexos con organismos internacionales al servicio del imperialismo, ¿Porqué la historiografía brasileña lo ocultó tanto tiempo?

¿Acaso no era el final soñado para corroborar toda la propaganda aliada durante la guerra, aquella que afirmaba que López era un tirano odiado que sojuzgaba a su pueblo?

El epílogo era perfecto para justificar la demencial invasión y genocidio perpetrado contra el pueblo paraguayo en 1870: el tirano era tan abominable que acabó muerto por uno de los suyos. Sin embargo, centenares y miles de materiales bibliográficos dicen otra cosa, contra una sola versión discordante ventilada por afán de protagonismo y otros intereses que nada tienen de paraguayos.

Polémica sin fin

La polémica sobre López ya tuvo un round previo cuando la polémica sobre su significado histórico y político fue reavivada desde la misma Casa Rosada, sede del gobierno de Buenos Aires.

Gran indignación ocasionó en su momento entre los editorialistas del diario La Nación de Buenos Aires el elogio que hiciera del Mariscal Francisco Solano López la presidenta de la república Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, apenas asumió el cargo. La presidenta incluso decidió honrar la memoria del héroe paraguayo confiriendo su nombre a un regimiento de artillería argentino.

Como era de esperarse, el hecho ocasionó una gran indignación entre los familiares y descendientes de Bartolomé Mitre, y la prensa de la cual son propietarios.

Sucede que la presidenta se mantuvo fiel a la iconografía de su corriente peronista, que anexó a su enfoque un entrelazamiento entre Solano Lòpez y los montoneros, lugar muy común en el revisionismo argentino, al que éste recurre para explicar su visión histórica con modelos que forman parte de su bagaje conceptual. El mismo Juan Bautista Alberdi había señalado a la invasión de Corrientes agitada por La Nación hoy como si estuviéramos en 1865, como un episodio de la guerra civil argentina, que había suscitado en Argentina más levantamientos contra Mitre que sentimientos adversos hacia el Paraguay, del mismo modo que los descalabros mitristas eran festejados en Entre Ríos, Catamarca, Mendoza y otros puntos de la geografía argentina con mayor entusiasmo que sus victorias.

La interpretación historiográfica argentina más difundida hoy, reconoce que la guerra del Paraguay fue obra de los intereses extranjeros a la región, fundamentalmente británico, que los gobernantes que integraron la Triple Alianza se esforzaron por complacer. Sin embargo, desde la misma capital paraguaya se agitan las versiones acordes a los gobiernos que en 1870 devastaron moral y materialmente al Paraguay.

Decía Fanon en “Los Condenados de la Tierra” que el colonialismo busca destruir sobre todo los mitos de los colonizados, prueba de su depravación constitucional.

Es así que la mentalidad de coloniaje incluso se traslada a la memoria que se busca destruir, la misma que hoy es reivindicada desde gobiernos que no tienen precisamente su sede en Asunción. LAW

Fernando Lugo y el adiós a Berlusconi

Fernando Lugo y el adiós a Berlusconi

domingo, 6 de noviembre de 2011

Fernando Lugo en la mira de la Iglesia Católica

La iglesia católica paraguaya evalúa los alcances del duro golpe recibido con la paternidad no asumida del cura presidente Fernando Lugo


Dice un viejo refrán que el cura ya no recuerda cuando fue sacristán, y en el caso de Fernando Lugo, hoy el político ya no recuerda cuando fue cura. Es lo que demuestran sus actitudes de indiferencia ante el daño causado al culto católico que lo catapultó a la política.
Decía un célebre filósofo alemán que sólo tiene fe quien no conoce la verdad, y los votantes que confiaron en Fernando Lugo el 20 de abril de 2008 confirmaron la sentencia. La fe, lo advirtió el poeta, engaña a los hombres pero da brillo a la mirada.
Evidentemente, el engaño perpetrado tuvo mayores alcances, dado que pronto el mismo Leonardo Boff, se justificó ante Tácito Loureiro de su apoyo a Lugo afirmando que “no tenía porqué seguir el día a día” de la política paraguaya, y tanto Hugo Chávez como Cristina Fernández comprobaron que su “hermano” Lugo prefería traicionarlos ante los medios para ganarse el favor de la prensa hegemónica.

Imagen averiada

Dijo Thomas Fuller que una mentira no tiene piernas, pero un escándalo tiene alas, y tal fue lo acontecido con la paternidad no asumida por Lugo que lo desprestigió notoriamente a nivel internacional.
El Plantón sin precedentes sufrido por Lugo durante la reciente Cumbre Iberoamericana fue un ruidoso llamado a la realidad para los tiralevitas arzobispales. Otro síntoma del mal momento fue la convocatoria del obispo Claudio Giménez a analistas, politólogos y economistas, para asesorar sobre el perjuicio ocasionado por Lugo a la credibilidad de la iglesia Católica a la Conferencia Episcopal Paraguaya que se reunirá este 7 de noviembre.
Aunque los obispos citan a la “mala gestión de gobierno” como principal preocupación, quizá el engaño más ignominioso que cometió Lugo es haber ocultado paternidades no asumidas, duro golpe para los creyentes que lo votaron por el aura de prestigio que le confería su condición de ministro de iglesia. La misma que lo inhabilitaba para candidatearse de acuerdo a la constitución.
En ese orden de cosas, la senadora Blanca Lila Mignarro, del gobernante Partido Liberal, afirmó que Fernando Lugo debería reconocer a sus hijos, cualquiera sea las circunstancias en las cuales fueron engendrados, “porque los hijos no son zapatos”.
Por su parte el senador opositor Julio César Velázquez sostuvo que la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) no solo debería analizar en su asamblea cuánto afecta la gestión del presidente Fernando Lugo a la imagen de la Iglesia, sino que tendría que sacar un manifiesto público de repudio al mandatario.
Al mismo tiempo la legisladora liberal Zulma Gómez trajo a colación el pasado de una vida desordenada del ex obispo, acusándolo de haber mantenido relaciones sentimentales con una joven de 16 años, es decir, haber cometido estupro para colmo siendo obispo. En el mismo sentido, el senador Velázquez planteó la necesidad de que los obispos asuman una postura firme sobre la actuación de Lugo, incluso desde su postulación a la Presidencia de la República, así como en el caso de su paternidad y por último su gestión.
A pesar de todo, la paciencia ingénita de los paraguayos, forjada en décadas de dictadura, ha llevado a muchos a aceptar el bochornoso comportamiento de su cura presidente. Como lo adviertiera Simone de Beauvoir, lo más escandaloso del escándalo es que uno se acostumbra.

Paternidad no asumida

Desde su llegada al gobierno, el luguismo no ha dejado pasar un dia sin ser salpicado por el bochorno de los malos manejos administrativos, los cuales compiten con los papelones de su único líder en materia de paternidades no asumidas.
El cura Fernando Lugo se vio sacudido sin tregua por escándalos relacionados a su disipada vida sexual, al desatarse una serie de demandas por paternidad. Estas incluso llegaron a estrados judiciales en los casos de Viviana Carrillo, Benigna Leguizamón y Hortensia Morán. Además se señala que premió con la dirección de Yacyreta a una ex amante con quien comparte hijos, la ex senadora liberal Elba Recalde. Otro escándalo se suscitó al ventilarse que Teresa Rojas también tiene una hija con Lugo, según varias fuentes familiares y amigos íntimos de Lugo.
El cura reconoció tener un hijo con Viviana Carrillo, pero buscando disminuir el bochorno no aceptó la paternidad que le fue reclamada por Morán ni por Benigna. En el caso de Morán, incluso se fraguaron tres pruebas de ADN para que dieran negativo, pero luego la justicia solicitó los certificados de los análisis realizados en el extranjero sin obtener respuesta, por lo cual la demanda sigue activa.
Para silenciar a Benigna, los abogados de Lugo entregaron dinero público y una vivienda en terreno fiscal, algo que al salir a luz multiplicó en lugar de atenuar los efectos del escándalo. Además, se publicó que el abogado de Lugo en tales enredos fue premiado con un jugoso zoquete en un ente estatal como pago por sus servicios.
Decía Maquiavelo que pocos ven los que somos, pero todos lo que aparentamos. En el caso de Lugo, se trata de uno de esos pocos casos en los que la realidad es tan transparente como la apariencia. LAW